Mago de Oz: 71 años


Muchos recordaran una película de una niña que viaja por un tornado a un país fantástico y con ayuda de nuevos amigos muy curiosos y peculiares buscan cumplir sus sueños con ayudad de un poderoso mago derrotando a una bruja malvada que se derrite con el agua.

Una historia de valentía, amor, inteligencia y unas zapatillas rojas ahora cumple 71 años.

Aunque la historia original escrita por L. Frank Baum y que  fue publicada por George M. Hill Company en Chicago en 1900 cumple 110 años la película es mucho más joven con 71 años de haber sido creada, y es uno de los libros que más se ha publicado en Estados Unidos y Europa.



Reseña:

La huérfana Dorothy Gale vive una vida sencilla en Kansas con su tía Emma Clara Blandick, su tío Henry, Enrique y tres pintorescos peones: Hunk (Ray Bolger), Zeke (Bert Lahr) y Hickory (Jack Haley). Un día la severa vecina Miss Gulch (Margaret Hamilton) es mordida por el perro de Dorothy, Toto. Miss Gulch se lo lleva, por orden del sheriff, a pesar de las apasionadas protestas de tía Emm y el tío Henry. Toto escapa y regresa junto a Dorothy, la cual se alegra momentáneamente, pero pronto se da cuenta de que Miss Gulch regresará. Decide llevarse a Toto y fugarse en busca de una vida mejor “en algún lugar sobre el arco iris”.

En su viaje Dorothy se encuentra al profesor Marvel (Frank Morgan), un cautivador pero falso adivino que, sín preocuparse por Dorothy, la engaña haciéndole creer que tía Em está enferma. Dorothy se apresura de vuelta a la granja, pero cae inconsciente dentro de la casa a consecuencia de un golpe, debido a un repentino tornado que ya había forzado a su familia a esconderse en un sótano trasero.

Una confundida Dorothy despierta para descubrir que la casa ha sido atrapada dentro del tornado. A través de la ventana de la habitación ve a Miss Gulch transformarse en una bruja montada en una escoba. Momentos después, el tornado deja caer la casa, Dorothy y Toto sobre el arco iris y en Oz. Glinda, la Bruja Buena del Norte (Billie Burke), llega e informa a Dorothy que se encuentran en Munchkinland (Pequeñilandia, en la versión española). Le dice a Dorothy que ha matado a la Bruja Mala del Este “dejando caer una casa” encima de ella. La bruja calzaba unos zapatos o chapines de rubí.

Animados por Glinda, los tímidos munchkins salen de sus escondites y celebran el deceso de la bruja hasta que su hermana, la Bruja Mala del Oeste (también interpretada por Margaret Hamilton) aparece para reclamar las poderosas zapatillas de rubí. Glinda transporta mágicamente los zapatos a los pies de Dorothy y le recuerda a la bruja que su poder no tiene efectos en Munchkinland. La bruja jura vengarse de Dorothy y se va de la misma forma en que llegó, en un resplandor de fuego y humo. Glinda le dice a Dorothy, quien está ansiosa de regresar a casa, que la única manera de regresar a Kansas es pidiéndole ayuda al misterioso Mago de Oz en Ciudad Esmeralda. Glinda le advierte a Dorothy que nunca se quite las zapatillas y que “siga el camino de baldosas amarillas” para llegar a Ciudad Esmeralda.

En su camino Dorothy se hace amiga de un espantapájaros sin cerebro (también interpretado por Ray Bolger), un hombre de hojalata sin corazón (también interpretado por Jack Haley) y un león cobarde (también interpretado por Bert Lahr). Los tres deciden acompañar a Dorothy al encuentro del mago, con la esperanza de obtener sus deseos (un cerebro, un corazón y coraje, respectivamente). Durante el camino son atormentados por un bosque de furiosos manzanos y numerosos intentos fallidos de la bruja para detenerlos.

Al fin llegan a Ciudad Esmeralda y sólo consiguen ver al mago después de que la bruja vuele sobre ellos, escribiendo en el cielo con su escoba humeante, “RINDETE DOROTHY” (“SURRENDER DOROTHY”). El mago (también interpretado por Frank Morgan) aparece como una terrorífica cabeza flotante rodeada de fuego y humo. Acepta ayudarlos sólo si demuestran ser dignos apoderándose de la escoba voladora de la bruja.

En su camino al castillo de la bruja los atacan unos monos voladores que se llevan a Dorothy y Toto y los entregan a la bruja, la cual reclama las zapatillas de rubí. Cuando Dorothy se niega, la bruja trata de quitárselas, pero una lluvia de chispas la detiene. Al comprender que no podrá quitarle las zapatillas mientras Dorothy esté viva, trama cómo destruirla.

Toto escapa y encuentra al espantapájaros, el hombre de hojalata y el león y los guía hasta el castillo. Allí, mientras permanecen escondidos, tres soldados los atacan. Tras vencerlos el león cobarde, éste y sus dos amigos aprovechan la oportunidad para vestirse con sus ropas y así poder entrar en el castillo. Una vez dentro liberan a Dorothy e intentan escapar. La bruja y sus soldados arrinconan al grupo en una terraza. La bruja prende fuego al espantapájaros y, para apagar el fuego, Dorothy toma una cubeta de agua y accidentalmente moja a la horrorizada bruja, la cual a causa de esto se derrite. Para la sorpresa del grupo los soldados están felices. Ellos le dan a Dorothy la escoba de la bruja para agradecerle por liberarlos de la bruja. De regreso con el mago, él les dice “Váyanse y vuelvan mañana.” Gracias a Toto ellos descubren que el mago no es realmente un mago, sólo un hombre detrás de una cortina. Ellos se sienten estafados con la decepción, pero el mago resuelve sus deseos a través del sentido común. Al espantapájaros le da un diploma, al hombre de hojalata le da un reloj con forma de corazón y al león le entrega una medalla al valor.

El mago les explica que él también nació en Kansas y que su presencia en Oz es el resultado de un escape en un globo aerostático. Él promete llevar a Dorothy a casa en el mismo globo después de dejar al espantapájaros, al hombre de hojalata y al león a cargo de Ciudad Esmeralda. Justo antes de despegar Toto salta fuera de la canasta del globo detrás de un gato. Dorothy salta para atraparlo y el mago, incapaz de controlar el globo, se va sin ella. Dorothy se resigna tristemente a pasar el resto de su vida en Oz hasta que Glinda aparece y le dice que ella puede usar las zapatillas de rubí para regresar a casa con Toto. Glinda le explica que ella no se lo dijo en un principio porque ella necesitaba aprender que “Si no puedes encontrar el deseo de tu corazón en tu propio patio, entonces nunca lo perdiste realmente”.

Dorothy y Toto se despiden de sus amigos, y siguen las instrucciones de Glinda de “golpea tus talones juntos y repite las palabras, ‘No hay lugar como el hogar’ (en la versión en español dice ‘Se está mejor en casa que en ningún sitio’.”) Ella se despierta en su habitación en casa rodeada de su familia y amigos y les cuenta de su viaje. Todos se ríen y le dicen que todo fue un mal sueño. Una feliz Dorothy, todavía convencida de que el viaje fue real, abraza a Toto y le dice “Realmente no hay lugar como el hogar”.


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